RIVER GOLEÓ Y BOCA SE QUEDO SIN PIMIENTA.-
Es sabido que el River del Muñeco es ese que viene paso a paso acercándose lentamente sin hacer ruido, ese que está afilado, ese que no es el mismo que el de la Sudamericana, que el de la Libertadores, pero es ese River lleno de pibes con hambre de gloria, ese que no te va a defraudar.
En la tarde del domingo, el equipo de Núñez no podía desperdiciar puntos, solo servía la victoria, no solo por la hermosa sensación de todo equipo de ganar los 3 puntos de visitante en la casa de su histórico rival siendo 11 contra todos; también para poder clasificar a la próxima Copa Libertadores a disputarse, pero por sobre todas las cosas, para poder sumar y lograr acercarse a la cima, donde todavía el líder esta indefinido y cada vez más propenso a caer.
Los Millonarios se dieron el gusto y golearon, en todo sentido de la expresión. Haciendo un juego bonito desde el inicio del primer tiempo, logrando la diferencia de la mano del Pity Martínez, que cuando se enfoca no hay quien lo pueda parar, sin obviar a los dos gladiadores que están arriba como Alario y Driussi, la decisión y liderazgo de Ponzio, con la firmeza de los centrales, sin olvidarnos del arquero, el gran Batalla eximiéndose de ciertos errores con la majestuosa doble tapada final, dignas de remontarnos en el tiempo a grandes glorias que defendieron esa camiseta.
En varias oportunidades el equipo del Riachuelo logró igualar o dar vuelta los resultados, pero es este River de Gallardo, ese que no tiembla ni duda cuando hay que poner, ese que late y que no se achica en cada final, el que salió a defender cada pelota y ganó el partido.
Si bien no hay que dormirse en los laureles y como dice su técnico: ¨hay que seguir sumando¨, podemos afirmar que el equipo de Núñez va a dar batalla hasta el final y que ayer obtuvo las tres G: ganó, gustó y goleó.
Es sabido que el River del Muñeco es ese que viene paso a paso acercándose lentamente sin hacer ruido, ese que está afilado, ese que no es el mismo que el de la Sudamericana, que el de la Libertadores, pero es ese River lleno de pibes con hambre de gloria, ese que no te va a defraudar.
En la tarde del domingo, el equipo de Núñez no podía desperdiciar puntos, solo servía la victoria, no solo por la hermosa sensación de todo equipo de ganar los 3 puntos de visitante en la casa de su histórico rival siendo 11 contra todos; también para poder clasificar a la próxima Copa Libertadores a disputarse, pero por sobre todas las cosas, para poder sumar y lograr acercarse a la cima, donde todavía el líder esta indefinido y cada vez más propenso a caer.
Los Millonarios se dieron el gusto y golearon, en todo sentido de la expresión. Haciendo un juego bonito desde el inicio del primer tiempo, logrando la diferencia de la mano del Pity Martínez, que cuando se enfoca no hay quien lo pueda parar, sin obviar a los dos gladiadores que están arriba como Alario y Driussi, la decisión y liderazgo de Ponzio, con la firmeza de los centrales, sin olvidarnos del arquero, el gran Batalla eximiéndose de ciertos errores con la majestuosa doble tapada final, dignas de remontarnos en el tiempo a grandes glorias que defendieron esa camiseta.
En varias oportunidades el equipo del Riachuelo logró igualar o dar vuelta los resultados, pero es este River de Gallardo, ese que no tiembla ni duda cuando hay que poner, ese que late y que no se achica en cada final, el que salió a defender cada pelota y ganó el partido.
Si bien no hay que dormirse en los laureles y como dice su técnico: ¨hay que seguir sumando¨, podemos afirmar que el equipo de Núñez va a dar batalla hasta el final y que ayer obtuvo las tres G: ganó, gustó y goleó.
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